La Nube enamorada

Nuestra propia concepción del amor nos define y moviliza.

 

Cómo definimos y entendemos el amor es una cuestión tan importante y compleja en cuanto a variables y dificultad, que cuando cada persona se hace dicha cuestión explícita y genuinamente a sí misma se aclara en gran medida cómo se posiciona con respecto a las demás personas y seres de este mundo y al mundo en sí.

 

Es, en mi opinión, nuestra propia y particular concepción del amor lo que nos define y moviliza en mayor medida en una u otra dirección.

Desde luego, construimos ese concepto de amor en función de nuestras experiencias vividas directa e indirectamente, es decir, también socialmente, y aquí quiero señalar que no es en un único sentido sino de forma bidireccional: cómo entendemos el amor como sociedad también nos aclara de qué tipo de sociedad estamos hablando y cuáles son sus objetivos, consensuados o no.

 

Con esta introducción, adelanto ya que no existe un acuerdo en cuanto a la definición de amor y que ha sido un tema de estudio y discusión recurrente y variable en diferentes ámbitos, lugares y épocas ademas de entre unas personas a otras.

 

He elegido la Real Academia Española como punto de partida por ser una institución que se dedica a crear una unidad lingüística, definiendo conceptos más simples o complejos como éste y teniendo en cuenta y modificándolos acorde a la época y el uso de esos conceptos-palabras-símbolos en la sociedad, en este caso hispanohablante en general y española en particular, lo que además suele ser avalado por la misma sociedad de la que se sintetizan esos conceptos ya que las personas buscan y aceptan como válidos en esta institución conceptos que se desconocen o les son ambiguos. Esto me parece un claro ejemplo de la influencia bidireccional de la creación de conceptos entre persona y sociedad hasta el punto institucional. Asimismo, me parecen muy reveladoras las connotaciones de su primera definición del amor como:

 

"Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de la propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser".

 

Por supuesto, es una primera definición de muchas (véanse en el enlace) y cada cuál más digna de mención, pero no me extenderé aquí más allá de la primera para poder abordar después alguna otra teoría que considero también relevante por sus usos y resonancias en los últimos tiempos.

 

Parece, según esta definición, que el amor es un sentimiento inherente al ser humano y eso puede llevar a excluir a otros "seres" de este sentimiento, como por ejemplo los animales. Siguiendo este hilo, podríamos argumentar fácilmente que si los animales no son seres "amantes" (estableciendo ahí una gran diferencia con los seres humanos) no tiene mucho sentido amarles (o no más que a cualquier objeto) tampoco protegerles o defender sus derechos y mucho menos variar nuestra dieta en un intento de convivencia igualitaria.

Mucho más coherente y por tanto menos disonante o molesto, sería una aproximación al animal como un útil para el ser humano en todas sus variantes. Puede hacerse extensivo, por supuesto, a la tierra donde vivimos.

 

Además, entiende al ser humano como insuficiente: que necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Entonces parece muy lógico que una persona que no se halle envuelta en una relación sentimental (y todavía no hablaré del tipo de relación, pero sí más adelante) se sepa insuficiente por sí misma con su consecuente malestar y búsqueda de su "media naranja". Parece difícil argumentar en esta definición sin faltarle a su verdad, que el amor debe empezar por amarse y aceptarse a una misma como un todo y que sólo entonces ese amor puede extenderse al resto, tampoco parece fácil defender que se puede ser feliz y que es una opción real no mantener una relación sentimental con otra persona y desde luego, que envolverse en una relación de amor con ese otro "ser" no puede pasar por la utilidad, ya que eso sería pervertir el propio concepto de amor. De hecho, es imposible realizar estas afirmaciones sin contradecir esta primera definición institucional.

 

Sin embargo, aunque esta definición de la RAE (según la RAE) sale de nuestro tiempo y del uso que hace la sociedad del amor, nos encontramos con todas esas incoherencias o malestares individuales y sociales  en cuanto a la aceptación de lo que implica tal definición. Pero no es la única definición, ni la única que genera malestar.

 

El amor romántico como la zanahoria del burro.

 

El concepto de amor, últimamente ha sido apedreado cuando va seguido del apellido "romántico" pero ¿qué es el amor romántico?

Pues no, tampoco hay consenso ni en su origen ni en sus connotaciones. Bueno, viniendo de la definición anterior parece que tiene sentido.

 

En Psicología, hay varios autores que han querido definir el amor y claro, lo han desmigado en tipos diferentes de amor y por supuesto, han decidido que hay amores mejores que otros y cómo no, también han determinado que hay amores patológicos y amores sanos.

Quiero señalar aquí, antes de entrar en alguna de estas teorías, que afirman que se han basado en estudios empíricos, tratamientos basados en evidencia y otras palabrerías circulares venidas de la ciencia para respaldar sus categorías pero que en mi opinión, en la mayoría de los casos la premisa (el propio concepto de amor) ya está mal planteada de base y creo que han "investigado" sobre un constructo ficticio y por tanto no puedo sino enumerarlas como quien empieza diciendo...

 

...En un país como EEUU hace unos años, hallá por los 80, un psicólogo llamado Sternberg habló de su teoría triárquica del amor. En su teoría habla de que el amor tiene 3 componentes: la intimidad, la pasión y el compromiso. Así, según las diferentes combinaciones de estos componentes el amor con tu pareja será: Fatuo (pasión+compromiso), será Sociable (intimidad+compromiso) o Romántico (pasión +intimidad). Lo "sano" es que una pareja tenga una armonía de los 3 elementos, sino el amor no puede triunfar.

Pero no es éste el amor romántico contra el que se carga: el amor romántico es la premisa de su investigación.

 

Cuando se entiende el concepto de amor limitado a una expresión concreta y limitada de ese complejo "afecto" estamos planteando erróneamente las bases para poder entenderlo. Podremos comprender, eso sí, una parte concreta y limitada aunque desconectada del resto de sus posibles formas y acepciones. Si es que esto es posible.

 

Hablamos entonces de amor romántico como esa parte concreta y limitada de la concepción de amor que niega el resto de formas de la completa concepción del amor y que se hace patente en las definiciones tomadas como válidas que he ido describiendo a lo largo de este artículo.

Siendo más específica, estas definiciones niegan la existencia del amor fuera de la pareja heterosexual monógama, eterna, con deseos de descendencia común y con rituales muy ajustados a las convenciones y estereotipos sociales del amor del momento actual.

 

Si tomamos ahora esta definición de amor, se refuerza la creencia ya señalada por la RAE del ser humano como único ser amante (malas noticias para el resto de seres), como ser incompleto o insuficiente y además con la exigencia de buscar y necesitar de una manera muy concreta y de ninguna otra (malas noticas para cualquier ser humano en algún momento).

 

Entonces, ¿Se puede ser feliz y amar?

 

Esta versión coja y ficticia del concepto de amor  está arraigado profunda y convenientemente en el sistema del que todas formamos parte, las personas y todo aquello que cohabita con las personas, también la tierra (aunque muy posiblemente en estos casos no haya sido por voluntad propia si no nuestra, como citaba al inicio del artículo).

 

Mezclado con conceptos como género o sexo se endurece y se enraíza todavía más en el sistema, casi por extensión y casi por intentar salvarlo, paradójicamente.

Y sobre todo cuando lo combinamos con el concepto de felicidad: "valor en alza" o "producto" derivado desde la orientación utilitarista de las emociones, especialmente de las positivas, y particularmente del concepto de felicidad.

 

¿Y si partiésemos de un concepto de amor por excedente y no por insuficiente?

¿Y si entendiéramos el amor como una prolongación natural y necesaria de nuestra propia energía vital hacia el exterior?

¿Y si ese "exterior" no se limitara a seres humanos y fuera incluso anterior, como una guía dentro de un universo infinito de sucesos, una llave para entender el comportamiento de lo que hoy conocemos como nuestras dimensiones?

 

A nivel micro y basándome en mi experiencia profesional (especialmente en meses como Febrero) nuestra "actual" concepción del amor nos hace mucho daño y está muy lejos de potenciar el autodescubrimiento y la aceptación, la conexión o incluso la supervivencia en el más superficial sentido de la palabra.

 

A nivel mezzo, entiendo que tenemos una sociedad acorde con esa concepción, que se autorregula para perpetuar ese concepto incluso cuando parece revelarse en su contra.

 

A nivel macro, es un concepto tan depreciado por el sistema (lo que he llamado nivel mezzo) que nadie parece tomárselo realmente como algo digno de estudio.

 

Creo que nuestra esperanza reside en el amor, no en la ciencia o en  este u otro sistema. Y no solo para sobrevivir, sino para vivir. Pero sí, creo que esa esperanza todavía existe.

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Zuriñe Serradilla (jueves, 03 marzo 2016 13:49)

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