Un verano en las Nubes

Las vacaciones de verano, en general, son las más largas y las más esperadas.

Predomina el buen tiempo y casi todas las personas se mueven para "desconectar", generalmente acompañadas de sus seres queridos: aquellos con los que durante el año no tienen la ocasión de pasar las 24 horas juntos.

Esta situación, en ocasiones, puede provocar que la relación con ese ser querido sufra algún golpe y no se sepa muy bien por dónde a venido.

De hecho, las estadísticas del Tribunal Superior de Justicia confirman un incremento de los divorcios y separaciones después de las vacaciones de verano.

Pero no sólo las relaciones sentimentales se pueden ver afectadas, también las materno o paterno filiales, las relaciones de amistad, etc. y por eso, tener algunas claves previas para que esas relaciones permanezcan fuertes parece fundamental:

 

1- Ajustar las expectativas: el verano perfecto no existe.

Habrá momentos buenos, malos y regulares. Cuanto más intentamos que algo sea ideal o que suceda de una única manera, más lejos de conseguirlo estaremos. Como cuando a la hora de dormir nos empeñamos en hacerlo muy deprisa y nos cuesta más de lo habitual conseguirlo. Dejarse llevar y disfrutar el momento es una buena clave.

2-Implicarse en el proyecto común: sacrificarse por la otra parte no funciona.

Las vacaciones son un momento esperado para todas las personas que van juntas, no sólo para la otra parte. Somos responsables de nuestra propia felicidad, si utilizamos frases como "a mí me da igual, hacemos lo que tú quieras", estamos abriendo la puerta a que cuando algo salga de forma que no nos agrade nos surjan otras frases del tipo "si lo llego a saber...". Aportar las propias preferencias por muy nimias que parezcan hará que te sientas parte importante de lo que a tí misma te sucede.

3- Todas las partes implicadas en la planificación: negociación.

Cuando todas las partes de la relación muestran sus preferencias, puede ser que éstas no encajen en un primer momento y haya que poner en marcha una negociación en la que haya que ceder en algo de cada preferencia. Si esas preferencias son abiertas y generales será más fácil llegar a un acuerdo común que si son muy concretas e inamovibles.

Eso sí, cuando se llega a un acuerdo común, se haya cedido en la medida que sea hasta entonces, ese único plan se convierte en el plan propio también y no en ese plan de la otra persona que yo he aceptado. Con esa aceptación estás queriendo que ese plan salga adelante tanto como la otra parte. Así seréis un equipo desde el principio.

4-La cinturita flexible como la goma del bañador: tu actitud marcará lo que obtengas del resto.

A pesar de que hayamos planificado las vacaciones, la vida tiene la sana costumbre de sorprendernos con cosas que escapan a nuestra previsión. En esos momentos es posible que surja algún conflicto en cuando a la decisión de cuál es la mejor alternativa o solución a tomar. Recordar en primera instancia que todas las partes quieren que esas vacaciones salgan adelatante (porque también son sus propias vacaciones)  y que todas las partes formais un mismo equipo. Por eso, si no se te ocurre solución alguna, pónselo fácil a la otra parte estando de "buen rollo".

5- Humor por bandera: desdramatizador y liberador de tensiones por excelencia.

Muy unido a lo anterior, en situaciones de conflicto o tensión cualquier forma de rebajar esa intensidad va a ser bien recibida. Eso sí, el humor es tragedia+tiempo así que conviene medir muy bien cuándo sí y cuándo no utilizarlo y de qué manera.

6- Tu momento a solas: recargando pilas.

Este artículo va dirigido a vacaciones con personas con las que se está habituada a pasar tanto tiempo, así que pasar de una tacita a tazón y medio puede generar algo de empacho. Tener un rato para la relación con uno mismo puede favorecer que ese buen humor no decaiga. La cantidad de ese tiempo dependerá de cada persona, como en la siesta, que algunas personas necesitan de 2 horitas con pijama y otras con una cabezadita les vale. Si con un ratito de café o libro te vale, no hace falta planificarlo ya que se va a dar naturalmente varias veces al día, pero si te percatas que cada determinado tiempo estás irritable y necesitas airearte un par de horas con la bici o a dar un paseo, plantéalo al resto del "equipo" y negocia con cinturita flexible cuándo y cómo, que será algo positivo para todas las partes.

7- Reparto de tareas: redefiniendo las vacaciones.

Recurro nuevamente a la RAE, esta vez para su propuesta de vacaciones como cese de actividad habitual. Si tu actividad habitual es realizar las labores domésticas y dedicas el verano a lavar cortinas, no has tenido vacaciones por definición. Y recordamos el punto 2, sacrificarse no funciona: eres responsable de tu felicidad y de tus vacaciones. Cierto es que las labores domésticas no se hacen solas, por eso se puede prever desde la planificación yendo, por ejemplo, a un lugar donde las labores domésticas las realicen profesionales como en un hotel o bien, incluyendo a todas las partes en esas labores domésticas. Mención especial para vacaciones con peques: si no están acostumbrados a hacer las labores del hogar, empezar a formar parte en un entorno lúdico y colaborativo con los mayores les va a encantar y si ya hacen algunas cosas, incrementar la responsabilidad en esas tareas enfocado a desempeñar un papel más importante en ese "equipo" les va a beneficiar al tiempo que descarga a las personas adultas que lo realizan habitualmente.

8- Aprovechar los conflictos como oportunidades para aprender: adaptación al terreno como nuestra quinta esencia.

Es difícil en medio de un conflicto tener presente que es una oportunidad, pero si respiramos tres veces antes de cargar contra la otra persona y nos repetimos: 1-es de nuestro equipo, 2- nuestra actitud marcará lo que se nos devuelva y 3-todas las personas estamos en continuo movimiento y adaptación, incluídas nosostras mismas; entonces recordaremos dónde está la oportunidad. Si no hay algo incómodo que nos haga movernos ¿para qué cambiar? ¿para qué mejorar?, ésa es la primera oportunidad, la que surge para cada una de nosotras: las personas somos como el río que se adapta al terreno girando y cambiando sin perder su identidad. Como no estamos acostumbrados a estar tanto tiempo con esa otra persona, habrá cambiado para adaptarse a sus propias circunstancias y nosotros también lo habremos hecho. Descubrir qué nuevos puntos tenemos en común y cuáles mantenemos, como mantenemos nuestra identidad, es la segunda oportunidad que nos ofrece ese conflicto.

9- Mejorar la comunicación: base para cualquier tipo de relación.

Si partimos desde el propio punto de vista como algo diferente y no como algo verdadero o inamovible, vemos que ya incluso nuestro cuerpo está preparado para iniciar una negociación: tenemos dos orejas para escuchar y una sola boca para hablar, podemos utilizarlo en esa misma proporción escuchando el doble de lo que hablamos. A continuación se ofrecen algunas claves para una buena negociación o comunicación (por ejemplo para expresar preferencias de vacaciones o bien para momentos de "cinturita flexible"):

  • Antes de aportar tu preferencia o pedir algo a la otra parte párate y piensa:  el qué, porqué y beneficios para ambas partes. Valora tus razones antes de iniciar nada.
  • Díselo sin suponer nada, ninguna de las partes lee la mente o el futuro: por mucho que os conozcais no tenéis por qué saber qué queréis en ese instante.
  • Mensaje en forma y contenido amable y seguro: lenguaje verbal y no verbal cercano pero sin sometimientos, que la propuesta será beneficiosa para ambas partes.
  • Mensaje concreto, directo y claro: los preámbulos despistan y los peloteos también, puede llegar a sonar a manipulación y no es lo que quieres que sea.
  • Hablar en primera persona: "me gustaría que" en lugar de "he pensado que te podría gustar". Tú eres quien quiere algo, después revelas los beneficios para el resto.
  • Enséñale los beneficios de hacerlo: mejor si son inmateriales, así apostarás por ese aprendizaje de la relación que hablábamos antes.
  • Cuando recibas un sí, da las gracias: en un gracias viene incluído un "me doy cuenta de lo que cedes y eres parte importante de lo que sucede, te reconozco".
  • Si la respuesta es no, acéptalo sin tomarlo como personal: no tiene porqué darte explicaciones. Con esa emoción que te surja, canalízala en alternativas para el futuro sí.
  • Si estás en la parte que dice no, ofrece alguna alternativa: ambas partes queréis lo mejor, con un "esto no pero así a puede ser" facilitas que se mantenga la negociación.

10- Recordar los momentos buenos: uniendo lazos.

Después pero incluso durante las vacaciones, ensalzar aquellos ratos en los que lo habéis pasado bien o que han sido tensos pero que los habéis solucionado bien (momento humor) contribuye a que la relación se haga más fuerte y con sentimiento de equipo. Además, las personas hacemos nuestros recuerdos uniendo momentos temporales aislados, como si uniéramos estrellas que están a millones de años luz para formar el dibujo de un carro en el cielo. De esa forma, si destacamos los momentos buenos aunque posiblemente aislados por encima de los malos o regulares, nos estaremos formando un dibujo de un buen verano. Y eso, sin duda, unirá más la relación que el dibujo de un verano malo o regular.

 

 ¡Nos vemos por la Nube!

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Zuriñe Serradilla (jueves, 30 junio 2016 13:06)

    Artículo basado en la Cloud Talk "Cómo pasar un verano en las nubes" (...y no morir en el intento)".
    Si te ha interesado, quizá también te pueda interesar nuestros Talleres Online "Mi nombre es nube" (comunicación y habilidades sociales) y "Amor entre nubes de algodón" (relaciones sentimentales). ¡Pide info!